MARÍA INÉS RAMOS GARÍN, la música, el turismo y el arte de reinventarse…

MARÍA INÉS RAMOS GARÍN, la música, el turismo y el arte de reinventarse…

Por: Araceli Valdivia Ornelas
editorialbeel@gmail.com

Hay historias que se tejen con la paciencia del tiempo y la pasión de quien sabe escuchar su propio llamado, aunque tarde en reconocerlo. La de María Inés Ramos Garín es una de ellas. Gerente Regional de la zona occidente de Operadora Turística Sierra Madre, con sede en Guadalajara, su liderazgo abarca buena parte del mapa turístico: Colima, Zacatecas, Aguascalientes, Michoacán, León, Tepic… una red de destinos que, bajo su mirada, se conectan como notas de una partitura bien afinada.

CON LA MÚSICA SU ALMA SE LIBERA; CON EL TURISMO SU ESPIRITU VUELA…

“Yo no soñaba con el turismo”, me dice entre risas, como quien confiesa una travesura. Desde niña, su tía y madrina, Norma Garín —figura reconocida y entrañable del medio—, le contaba sobre sus viajes y le dejaba manuales que ella hojeaba con curiosidad. “Esos manuales gruesos y pesados”, murmura sonriendo. Sin embargo, su camino parecía tener otra melodía: estudió música, se formó como pianista, toca el chelo, canta en coros y lo disfruta en grande. “La música me libera el alma”, dice con una mirada que brilla al sólo mencionarlo; y a la vez se acuerda de esas revistas repletas de itinerarios y circuitos que leía entusiasmada pero que jamás imaginó que esos mapas y caminos plasmados en papel, serían un buen día para te de su historia profesional.

DE PATA DE PERRO, TODO LO QUE APRENDÍ…

La vida, con su particular sentido del humor, la llevó a descubrir más facetas. Antes de llegar al turismo trabajó en Seguros y Afore MetLife, donde al andar de “Pata de Perro”, como ella lo menciona, todo el día buscando clientes y sorteando obstáculos aprendió cosas valiosas, “conocí la resistencia, el análisis de las situaciones y la perseverancia”. Sin ella saberlo, se estaba preparando para su verdadera vocación.

¿POR QUÉ DIJE QUE SÍ? HASTA LA FECHA NO SÉ..

El destino tomó forma un 13 de abril de 2013, cuando su tía le propuso unirse a Garín Mayorista. “¿Por qué le dije que sí? Hasta la fecha no lo sé. No sabía nada de turismo y al externárselo me respondió: ‘yo te enseño’. Y acepté”. Sonríe al contarlo, con esa mezcla de nostalgia y gratitud que sólo dejan los comienzos que cambian la vida. “Con el tiempo entendí que mejor mentora no pude haber tenido.”

LA HOSTORIA SE FUE TEJIENDO…

Y ha si se a tejido esta historia cuyo inicio fue hace 12 años a la fecha, bueno, hasta el 2022, precisamente el primero de mayo que dejaron de ser Garín Mayorista y pasaron a ser Operadora Turística Sierra Madre. “Siempre fui parte de Garín Mayorista. Ingresé sin saber nada y me enseñaron todo desde cero. Tanto mi Nina como Chío mi compañera de trabajo en aquel entonces, hoy mi gran amiga.” Aprendió desde cero a: transcribir itinerarios, investigar, entender plataformas y portales digitales, cuando el turismo daba el salto del papel a lo virtual. “No fue difícil porque soy de una generación que ya traía esa onda”, recuerda. Y, poco a poco, comenzó a involucrarse en publicidad, administración, cotizaciones… todo. “De cada área aprendí algo, y eso me hizo amar lo que hago.”

NUNCA OLVIDARÉ QUE GARÍN MAYORISTA FUE MI EMPRESA MADRE…

El cambio más fuerte llegó con la fusión entre Garín Mayorista y Operadora Turística Sierra Madre en el año 2022. “Primero nos dijeron que sería paulatino, y por convenir a ambas empresas se dio sorpresivo y repentino, pero me adapté. Me costó en lo sentimental, porque Garín fue mi empresa madre.”, dice con un dejo de nostalgia. Aun así, su capacidad para reinventarse brilló de nuevo: pasó de la parte comercial a Supervisora de Operaciones y, más tarde, a gerente regional. “Fue relativamente hace poco que me ofrecieron la gerencia y acepté. Hoy sé que fue una buena decisión y conforme pasa el tiempo me convenzo que esto es lo mío.”

RENUNCIE DIEZ MIL VECES…

María Inés habla con la serenidad de quien se ha probado a sí misma en varias ocasiones. “A mi Nina le renuncié diez mil veces —dice entre carcajadas—. Me desesperaba no saber, pero ella me decía: ‘No te desesperes, es un proceso’. Y tenía razón. El turismo te exige paciencia, disciplina, profesionalismo.”

TUVE QUE LIDIAR CON UN KARMA…

Con el tiempo aprendió a equilibrar la exigencia y el amor por su oficio. “Tuve que lidiar con un karma: no querer fallarle a Norma. Pero descubrí que tenía que ser yo, con ella o sin ella y que mínimo tengo que alcanzar su nivel tanto en lo profesional como en calidad humana, mínimo, de ahí para arriba. Mi ideal no es llegar a ser la versión 2.0 de Norma sino que tengo que ser yo, a mi estilo, con mi profesionalismo, mi forma de ser y ¿por qué no? seguir con el legado de nuestro apellido y nuestra forma de trabajar, pero ahora bajo la camiseta de Sierra Madre”.

Al referirse a su caminar profesional dijo que en esta senda ha habido mucha gente de la que aprende cada día cosas valiosas, “una “Chio” Rocío Razura; una Araceli Pérez, un Gerardo Hernández, Araceli Valdivia, Ileana Sánchez, Isabel Yanomé, en fin, tantas personas más, que, gracias a un consejo, a su historia, incluso a un regaño me han enseñado mucho.”, enfatiza.

ME GUSTAN LOS PROBLEMAS…

“Esto te va a sonar un poco friki, pero en lo laboral me gustan los problemas…” se suelta a reír, y continúa, “es que en las equivocaciones y problemas está la experiencia, con tus errores propios o ajenos aprendes muchísimo. Me gustan porque me hacen retarme a mí misma; primero analizo qué se puede hacer, me enfoco en resolverlo de la mejor manera posible y posterior, a deslindar responsabilidades, nunca la revés”.

ME GUSTA VIAJAR Y LA COMEDERA…

Cuando la conversación gira hacia lo personal, aparece esa parte luminosa que la hace tan querida en el medio. Su pensamiento la transporta al pasado y comenta que de pequeña rancheaba muy feliz con su familia y hoy, que puede viajar fuera del país también lo disfruta mucho, “con los viajes aprendo de culturas, comidas, tradiciones, usos y costumbres, templos, lugares, pueblitos etcétera”. Los viajes son un gran aprendizaje para María Inés ya que representan el material didáctico a través del cual comprende aún mejor al viajero final. “Hace poco fueron mis vacaciones y me puse a disfrutar de mi ciudad Guadalajara, me fui a museos, a lugares para conocer, lo hice en el camión, en el tren, a pie. Siempre que viajo lo disfruto, procuro tener todos mis sentidos a la disposición para probar, oler, sufrir, escuchar, sentir, aprender y valorar lo que ese destino te regala”.

Entre otras cosas que le encantan destaca la comida, “es uno de mis hobbies, me envenenan los tamales y los puedo comer a cualquier hora de día, Soy fan del queso, me fascina el caldo de res y los tuétanos”. Nos comparte que cuando viaja su dinero no lo destina en ropa y souvenirs, sino en explorar lugarcitos para comer. “Ya sea un buen restaurante o unas garnachas. Me gusta poner mi dinero en la comida porque para mí, la comida es cultura. Acudo a cafecitos, restaurantitos, restauransotes, me gusta mucho la comedera”.

SI TUVE OTRAS VIDAS, SEGURO FUERON EN MEDIO ORIENTE…

El entusiasmo se apodera de su rosto y manos al mencionar Turquía, y es que ha sido uno de los destinos que más han cautivado el corazón de María Inés, “Soy muy visual y su policromía es maravillosa, ofrece una amalgama cultural cautivadora, sus olores, sabores, fidelidad a sus creencias, su agradecimiento a la vida, su gastronomía y ese choque cultural me ha cautivado. Cada vez que voy quedo gratamente fascinada y me conquista como la primera vez, al grado de que, si me preguntan si me iría a vivir allá, claro que mi respuesta es un rotundo ¡Si!”. Comenta que incluso más que Europa, los países del Medio Oriente la han conquistado porque aunque se yerguen en una infinidad de desierto, esto no ha sido impedimento para llegar a ser lo que son y ofrecer tanto al mundo.

“Cuando estoy en aquella región me siento realmente feliz, me encantan las mezquitas, comencé a estudiar turco, tengo varios hiyabs y me los pongo, yo siento que soy de allá, algo me llama, quizás en otra vida fui de aquella región. Además, en un viaje que hice ofrecieron camellos por mí, y es que dicen que entre más gordita la mujer, es mejor para tener hijos, no está entre mis objetivos ser mamá, pero bueno, me queda el consuelo que este cuerpo de donita”… deja de hablar y estalla la carcajada, después de reírnos un poco, vuelve a retomar la charla y continúa “aquí quizás no tengan algún merito estos kilitos, pero allá… ¿qué tal?” y vuelve a reír sonoramente como solo ella sabe hacerlo.

TRAIGO EL GEN GARÍN…

Hace años, confiesa que era muy desesperada, hace una pausa y reflexionando dice: “es que traigo el gen Garín”, afirma haber aprendido a no dejarse llevar por el impulso y nos confiesa que, aunque no posee carácter explosivo, cuando se requiere si puede ser tajante. “Aquí en la oficina nos reímos mucho y me encanta porque es una buena terapia.”

TENGO UNA META PRÓXIMA Y SEGURA ESTOY DE CUMPLIRLA…

Al enfocarse en sus metas y planes, expresó que la próxima es mejorar la calidad en el servicio, “yo con mis chicos insisto mucho en ello, porque podremos vender lo mismo que otras mayoristas, o incluso otros podrán tener mejores productos o viceversa, pero lo que realmente hace que nos prefieran es el excelente servicio y el respaldo de conocer lo que ofrecemos al cien por ciento. A largo plazo te podría mencionar varias metas, pero la vida me ha enseñado a no poner mis expectativas en ellas, estoy convencida que los planes y el tiempo de Dios son perfectos y no sé lo que me depara el mañana, vivo el día de hoy y lo hago paso a paso. Por ahorita mi compromiso es con Operadora Turística Sierra Madre, aunque en un futuro lejano si me gustaría seguir con el plan de representar un operador receptivo de Europa o Medio Oriente aquí en México”.

HE APRENDIDO A NO RENDIRME…

Entre risas, anécdotas y reflexiones, María Inés se revela como una mujer completa: apasionada, resiliente y profundamente humana. “He aprendido a no rendirme. Las dificultades llegan, pero puedo con ellas.” Antes de despedirnos, nos comparte un consejo que resume su filosofía de vida:
“No importa si te lo reconocen o no, lo importante es trabajar en ti, en tu reputación, en tu honorabilidad. Servir a los demás con alegría. Porque si no estás dispuesto a sonreír, tampoco estás dispuesto a servir.”

María Inés Ramos Garín es, sin duda, una melodía en sí misma: una mezcla de fuerza, vocación y armonía. La música la formó, el turismo la forjó, y el arte de reinventarse la convirtió en la mujer que es hoy: auténtica, profesional y feliz.

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